Los vecinos de Lastras de Cuéllar acuden cada lunes a las 9 horas a recoger un paquete de botellas de agua para beber y cocinar ya que desde hace 11 meses no pueden consumir el agua del grifo porque supera los niveles permitidos de arsénico.
Los vecinos de Lastras de Cuéllar acuden cada lunes a las 9 horas a recoger un paquete de botellas de agua para beber y cocinar ya que desde hace 11 meses no pueden consumir el agua del grifo porque supera los niveles permitidos de arsénico.